Como solo teníamos un día optamos por hacer la ruta de la
cascada aunque habían otras más como la de ermita de Santa Magdalena a una hora y media y la ermita de Sant Joan un poco más lejana a 2 horas y media.
Seguimos el mapa y fuimos recorriendo el pueblo. Se ve en muy poco tiempo
aunque aun así no deja de ser precioso una verdadera historia medieval. Está
repleto de tiendas con sus productos regionales como croissants gigantes o
coques de vidre y sus restaurantes y bares con menús de 17 euros aproximadamente
en sábado pero puedes comer un solo
plato a mucho mejor precio que en Barcelona.
Una vez vimos sus calles nos adentramos a la ruta de la
cascada que son 45 minutos ida (hora y media en total). Os recomiendo llevaros
calzado cómodo justo lo contrario de lo que me llevé yo ya que atravesarás piedras y
hay zonas empinadas. Por el camino hasta llegar a la gran cascada encontrarás
tres cascadas más, bastante mas pequeñas pero merece la pena verlas. Una vez
llegues a la gran cascada no verás absolutamente nada, no desesperes. Ve hacia
tu izquierda (mirando hacia el inicio de la cascada) y ya verás como un mirador
acércate hasta allí, ya queda poco lo difícil ya está hecho y disfruta de las vistas
y de la cascada mayor de unos 150 metros que yace ante ti.
Y poco más pudimos ver en un día. Cogimos el autobús a Vic y antes de coger el tren nos dio tiempo de visitar el ayuntamiento, que no está muy lejos, y tomar algo en Vic, por lo que un dos por uno. Un día inmejorable que por unas horas estuvimos en la época medieval recorriendo las calles empedradas a no mucha distancia de Barcelona. Y si aún os sobra tiempo mirad mi sección de excursiones desde Calella que también se pueden realizar sin problema desde Barcelona. Sobre todo no dejéis de viajar y ver cosas es lo mejor que hay.


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